jueves, 15 de octubre de 2009

DOLOR Y VENGANZA

Tan hermosa como fría
Tan calculadora como obsesiva
Mucho dolor había sentido durante toda su vida
Que unas horas más no la desesperarían
Planeó todo para que no hubiera huída
Muchos papeles, libros, muebles y bencina
Era una casa grande, cómoda y vacía
Pacientemente su llegada esperaría

Cuanto sufrimiento él le había provocado
Era muy joven y taimado cuando eso había pasado
Destrucción y exterminio había logrado
Aunque nunca quiso hacerle ningún daño
Al voltear a mirarla se sintió muy asustado
La mujer estaba casi agonizando
Su ropa y sus brazos casi destrozados
Fue tan grande la impresión que lloró lo que nunca había llorado

Desde muy lejos caminó todo el día
Era un pueblo lleno de semáforos y avenidas
Perros paseados por sus dueños y saludos entre vecinas
Encontró lo que buscaba, esa casa de la esquina
Entró rápidamente de manera furtiva
No había nadie, se escondió tras las cortinas
Pensó un poco mientras lagrimas caían
Decidió que no importaba si también moría

Él estaba en la ceremonia que habían organizado
Para conmemorar las hazañas valiosas que había logrado
Uno tras otro hablaban en el estrado
Y él no podía evitar sentirse fastidiado
Las imágenes de guerra a su memoria regresaron
Y la de aquella mujer con el cuerpo destrozado
Era insoportable revivir ese tormentoso pasado
Se marchó y dejó a todos anonadados

Rebuscó entre sus bolsillos y zapatillas
Encontró fósforos y una soguilla
Revolvió toda la casa y la dejó patas arriba
El trabajo de un ladrón mediocre parecía
Pero ocultaba muy bien lo que realmente sucedería
Recorrió toda la casa y la roció con bencina
Despacio regresó a la puerta de salida
Y esperó tras ella, sentada y muy tranquila

Él llegó a su casa y la encontró realmente desordenada
No alcanzaba a comprender, cuando vio una mujer en el suelo sentada
La reconoció y supo que ella era a quien amargamente recordaba
Ella le sonrió y le dijo aquí todo se acaba
Prendió un fósforo, lo tiró y todo se incendiaba
Perdóname, nunca quise dañarte ni nada
Soy lo último que verás, le dijo mientras lágrimas rodaban
Ninguno se movió y la casa de quemarse terminaba

2 comentarios:

Alexander dijo...

la buscaria para matarla, para librarse de su dolor y ser libre eternamente, para dejar de llorar. No lo esparaba, sin embargo lo comprendia. Las llamas consumieron sus vidas y sus penas.
Tu pluma es maravillosa, edith, no dejas de darnos algo diferente.
Fuerza con esto y con todo lo demas.
Te dejo un abrazo.

Jorge Ampuero dijo...

Interesante poética.

Saludos...